sábado, 16 de diciembre de 2017

El idioma de los dioses. Nach

Si estoy solo tu me acojes eres mi fiel compañía,
me hablas sincera y me esperas cuando empieza el día.
Mi guía, mi faro de Alejandría, si me ves perdido
te miro y elimino la tristeza en un suspiro.

Das sentido a mi existencia, tú desobediencia,
tú, sola presencia merece mi reverencia,
tú me diste un don, fuiste mi espada,
siempre encerrada en tu prisión si la inspiración faltaba.

Desde la nada me abrazas, no prohibes ni amenazas
tan romántica y auténtica, tú nunca te disfrazas
como un hada y un verdugo firme escudo en la batalla,
tú, a quién acudo si otros fallan.



Me das retos, aventuras y responsabilidad,
me das éxito y dinero me quitas la intimidad,
me exiges crear, me haces temblar, soñar, me curas
me eliges para hablar si las calles están mudas.

Me desnudas con ternura y siento tu tacto y tu olor,
si te veo volar libre entre la voz de un cantautor
eres Ópera y Flamenco, eres todo lo que tengo y te amo,
mientras brotas entre las notas de un piano.

Y me desintegras pintando estas noches negras,
me alegras, me invades, me evades, alejas las tinieblas
y me resucitas siempre, nunca me mientes
eres el recipiente donde lágrimas se vierten.

Eres Tango y eres ritmo vives en do, re, mi, fa
impredecible compás cuando te vistes de Jazz,
llegas y me das ógixeno, mi único somnífero
si el mortífero estrés tensa mis músculos, discípulo



de tu inmensa maestría cuando no te conocía,
como podía vivir sin percibir tu melodía
fuiste mía y solo mía en mis horas de miseria,
compones la banda sonora de esta tragicomedia.

Tú reina entre mil reyes, cumbre de mis valles,
me levitas y asi evitas que tanto odio me ametralle
tú, si eres Hip-Hop muestras denuncia y carisma,
pero te vistes de clásica y sigues siendo la misma.

Eres tú, mi suerte, eres tú, tan fuerte, eres tú, tú, tan diferente
surges y de repente la vida olvida a la muerte.
Imposible de tenerte si naces de un pentagrama,
si el drama yace en mi cama me abres enormes ventanas,

tu llama jamás se apaga, luz de eterna juventud
cuando llores punteando una guitarra de Blues.
Eres tú, la rabia sucia y rasgada de Kurt Cobain
el compromiso sincero de Marvin Gaye,

la grandeza de John Coltrane improvisando con el saxo,
la mirada niñada en los ojos de Michael Jackson.
Y es que tu son me sedujo, tu luz me dejo perplejo y caí,
reviví como el sol en forma de Soul y R&B

bebí de tí el elixir y resistí los golpes,
si fui torpe encontre por fin mi norte, mi soporte.
Entre acordes de Mark Knopfler redobles de Hanckock Herbi,
de Vivaldi hasta Elvis, desde Verdi hasta Jack Berry.

Inmortales piezas musicales hacen que el tiempo se pare,
estallan como bombas provocando ondas letales
de esperanza, de aliento y vida, mi gran amiga
solo tu haces eficaces todas las frases que diga,

mi balanza, mi paz, mi druida, en la fatiga
solo tu haces realidad los sueños que yo persiga.
Y es que sin ti no hay destino, solo piedra y mil caminos,
sin ti, soy un mimo temblando en el camerino.

Pero tu acojes mis voces si me ves desorientado,
y bailas conmigo un Vals igual que dos enamorados.
Eres la llave inmortal que abre este mental presidio,
desde Tiste-tutanclan hasta el ójala de Silvio.

Envidio el poder que impones en canciones
despiertas mis emociones, con creaciones de Ennio Morricone.
Sensaciones sin control cuando eres Rock n' Roll,
el erotismo de un bemol en la voz de Diana Krall

el solo de guitarra eléctrica que el silencio rompe,
la armónica que esconden las manos de Steve Wonder.
Te vi dónde todo acaba y Nada Sira con Black Sabbath
respiras vida con la calma que inspira Bob Dylan,

oscilas y posees a James Brown mueves su cuerpo,
junto a Freddy Mercury, Ray Charles jamás habrán muerto.
Y es cierto da igual que suenes con un arpa o un acai,
con la clase de Frank Sinatra o de Barry white.

Eres la métrica enigmática que envuelve mi ser y lo salva,
el idioma con el que los dioses hablan, eres música.




viernes, 15 de diciembre de 2017

Me equivoque al quererle. Miguel Poveda y Vanesa Martín

Me equivoque al quererle, yo no estaba sola. 
Me equivoque al sentir, las huellas de sus ojos por mi boca. 

Tenia el tacto metido en la piel y no pude negarme, 
Nacía imprudencia por cada intención de venir a ganarme 
Guarde toneladas de dudas y nervios bajo la ropa 
Y a medias fui otra 

Tiraba de mi con la fuerza de aquello que mueve montañas, 
Mientras la vida más pura y más vida jamás me dejaba 
Me equivoque al querer, la inercia de mi piel... 

Llévenme ahí río abajo, 
Junto mis muñecas a la altura de mi cara 
Con vergüenza y rabia declaré a este amor una emboscada 

Llévenme ahí río abajo, arranque la soledad y me cure 
Sentir no entiende de dominios 
Quien tumba al perdedor desde su cumbre 

De tierra y sal puñados para tomar conciencia 
Dolor envuelto en la misma saliva, que demandaba urgencias 
Me equivoque señores 
Si no merezco asiento no no no, no me perdonen, no me perdonen. 

Sude por sus mejillas y todo discurso se quedó en borrones 
Me equivoqué, me equivoqué, me equivoqué 
Ame hasta su forma de callar...de callar mi nombre

domingo, 10 de diciembre de 2017

El equilibrista. Benjamín Prado



El equilibrista

Hoy me ha dado mi amor dos órdenes distintas:

no olvides que te quiero y olvídate de mi.

Yo intento obedecerla,

partirme en dos y ser como el ángel de Borges

que volaba a la vez a Oriente y Occidente,

al norte y al sur.

Partirme en dos

y que uno de ellos siempre pueda matar al otro

para seguirla a ella,

para poder creer que no se ha ido.

Al hombre que no olvida que le quieres

no lo van a vencer ni el tiempo

ni la duda;

no podrá la tristeza cavar en el sus minas

ni el desánimo abrir sus embajadas.

Disipará las sombras,

simplemente,

con escribir tu nombre:

como cuando corrige la oscuridad del mundo

la gramática blanca de la nieve.

El hombre al que suplicas que te olvide

sufrirá la distancia,

la amargura,

el silencio implacable que latido a latido

forma su perla negra dentro del corazón.

Quererte será igual que beber con las manos:

El agua que detenga no va a calmar su sed

y el agua que se escape

se llevará su vida.

Cuando llega la noche,

los dos sueñan que son el general que extiende

sobre tu piel

los planos del deseo.

Y al despertar, recuerdan que tu eres su horizonte

y te buscan,

y siguen tu camino:

jamás se va rendir

quien sabe que no hay muerte más hermosa

que morirse sin ti

mientras te espera.