viernes, 21 de agosto de 2015

Vuelves. Rozalén

Como el agua que se evaporó 
la moneda que lancé al aire 
la sonrisa que se apaga 
la ola que el mar tragó 
como los romances en verano 
los errores que ya cometí 
la niña que dejó el hogar 

Vuelves, tan inesperadamente siempre vuelves 
pero como había esperado, vuelves 
cuando te creí olvidado 
siempre vuelves, vuelves siempre 

Como la cigüeña que emigró 
y mi voz sobre el acantilado 
ese golpe con efecto 
la hoja que cayó y voló 
como todo el bien que provocaste 
la luz en cada amanecer 
mis días de fragilidad 

Vuelves, tan inesperadamente siempre vuelves 
pero como había esperado vuelves 
cuando te creí olvidado
siempre vuelves, vuelves siempre 

Vuelves, vuelves siempre 
siempre vuelves

miércoles, 19 de agosto de 2015

Fragmento de Rayuela, Julio Cortázar

“Oí, esto sólo para vos, para que no se lo cuentes a nadie. Maga, el molde hueco era yo, vos temblabas pura y libre como una llama, como un río de mercurio, como el canto de un pájaro cuando rompe el alba, y es dulce decírtelo con las palabras que te fascinaban porque no creías que existieran fuera de los poemas, y que tuviéramos derecho a emplearlas. Donde estarás, donde estaremos desde hoy, dos puntos en un universo inexplicable, cerca o lejos, dos puntos que crean una línea, dos puntos que se alejan y se acercan arbitrariamente.”

martes, 18 de agosto de 2015

miércoles, 5 de agosto de 2015

Culminación del dolor. CHARLES BUKOWSKI

Oigo incluso cómo ríen
las montañas
arriba y abajo de sus azules laderas
y abajo en el agua
los peces lloran
y toda el agua
son sus lágrimas.
oigo el agua
las noches que consumo bebiendo
y la tristeza se hace tan grande
que la oigo en mi reloj
se vuelve pomos en la cómoda
se vuelve papel sobre el suelo
se vuelve calzador
ticket de la lavandería
se vuelve
humo de cigarrillo
escalando un templo de oscuras enredaderas.

poco importa

poco amor
o poca vida
no es tan malo
lo que cuenta
es observar las paredes
yo nací para eso

nací para robar rosas de las avenidas de la muerte.

martes, 4 de agosto de 2015

Vladimir Mayacovski

¡Escuchen!
¿Si las estrellas se encienden,
quiere decir que a alguien les hace falta,
quiere decir que alguien quiere que existan,
quiere decir que alguien escupe esas perlas?

Alguien, esforzándose,
entre nubes de polvo cotidiano,
temiendo llegar tarde,
corre hasta llegar hasta Dios,
y llora,
le besa la mano nudosa,
implora,
exige una estrella,
jura,
no soportará un cielo sin estrellas,
luego anda inquieto,
pero tranquilo en apariencia,
le dice a alguien:
“¿Ahora estás mejor, verdad?
¿Dime, tienes miedo?”
¡Escuchen!
¿Si las estrellas se encienden,
quiere decir que a alguien les hace falta,
quiere decir que son necesarias,
quiere decir que es indispensable,
que todas las noches,
sobre cada techo,
se encienda aunque más no sea una estrella?

lunes, 3 de agosto de 2015

En vez de una carta. Vladimir Mayakovski

En vez de una carta.
El humo del cigarrillo consumía el aire,
El cuarto parecía un capítulo
del “Infierno” de Kruchoniá
¿Recuerdas,
detrás de esta ventana,
por primera vez,
acaricié tus manos extasiado?
Hoy, sentado estoy,
y tengo el corazón aprisionado.
Pasarán los días,
y tal vez,
me echarás, insultándome.
Ya no entraré en el oscuro pasillo de tu casa,
con las manos temblando.
Saldré por fin,
y arrojaré mi cuerpo a la calle,
salvaje,
enloquecido,
desgarrándome desesperado.
No hace falta eso, querida,
mi buena amiga,
mejor despidámonos ahora.
Igual mi amor,
será una cadena que colgará siempre de ti, adonde vayas.
Déjame llorar en un último grito,
la amargura de mis quejas ofendidas.
Si a un buey lo matan de trabajo,
se echará a descansar sobre la hierba fresca.
Para mí,
más que tu amor, no me consuela nada.
Y tu amor ni con el llanto me otorga algún descanso.
Si el elefante busca reposo
se acostará solemne sobre la arena ardiente.
Para mí,
No hay otro sol más que tu amor,
aunque no sepa dónde estás, ni con quién.
Si así viviese atormentado el poeta,
cambiaría el dinero y la gloria por su amada,
mas para mí,
no hay sonido más alegre,
que el sonido de tu nombre amado.
Y no me arrojaré al abismo,
y no tomaré veneno,
y no podré apretar el gatillo en las sienes.
Para mí,
tu mirada,
tiene más fuerza y poder,
que el filo de cualquier navaja.
Mañana olvidarás,
que yo te he coronado,
que el alma florecida la he consumido de amor.
Días de trajín barrearán el carnaval desordenado,
y las cuartillas de mis versos se perderán.
Acaso alguna vez mis páginas, cual hojas secas
te obligarán a detenerte,
a respirar con avidez.
Déjame,
aunque más no sea,
alfombrar con mi última amargura,
tu paso que se aleja.

domingo, 2 de agosto de 2015

Cansado Olivierio Girondo


Cansado
¡Sí!
Cansado
De usar un solo bazo,
Dos labios,
Veinte dedos,
No sé cuántas palabras,
No sé cuántos recuerdos,
Grisáceos,
Fragmentarios.
Cansado,
Muy cansado
De este frío esqueleto,
Tan púdico,
Tan casto,
Que cuando se desnude
No sabré si es el mismo
Que usé mientras vivía.

Cansado.
¡Sí!
Cansado
Por carecer de antenas,
De un ojo en cada omóplato
Y de una cola auténtica,
Alegre,
Desatada,
Y no este rabo hipócrita,
Degenerado,
Enano.

Cansado,
Sobre todo,
De estar siempre conmigo,
De hallarme cada día,
Cuando termina el sueño,
Allí donde me encuentre,
Con las mismas narices
Y con las mismas piernas;
Como si no deseara
Esperar la rompiente con un cutis de playa,
Ofrecer, al rocío, dos senos de magnolia,
Acariciar la tierra con un vientre de oruga,
Y vivir, unos meses, adentro de una piedra.